martires

Cronica de la Celebración de Beatificación

Posted on Actualizado enn

Crónica de la beatificación de los 23 mártires Oblatos de Pozuelo
vista panorámica de la beatificacion

La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogió el sábado 17 de diciembre la solemne ceremonia de beatificación de 23 mártires de la persecución religiosa de 1936. Presidida por el cardenal Angelo Amato, SDB, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos, en representación del Santo Padre Benedicto XVI. La Misa comenzó a las 12 horas.

En su homilía, el cardenal Amato recordó brevemente la historia de su sacrificio para “avivar la llama del testimonio”. Así, reconoció que durante la II República, más en concreto durante los primeros meses de la guerra civil -de julio a diciembre de 1936 a marzo 1939- “descendió sobre España un furor antirreligioso que contaminó gravemente la sociedad hasta secar en el corazón los sentimientos de bondad y fraternidad y ellos fueron víctimas inocentes de este fanatismo anticatólico que hirió a sangre fría a obispos, sacerdotes, consagradas y consagrados y laicos”.

Para el cardenal Amato, “más de 7.000 son verdaderos y auténticos mártires muertos como los primeros mártires de la Iglesia por odio a la fe”. Según destacó, los 23 mártires que se beatificaban “no eran delincuentes ni habían hecho nada malo, al contrario, su único deseo era hacer el bien y anunciar el Evangelio de Jesús”.

“Queremos recordar los nombres de los religiosos oblatos porque la Iglesia les ama y les honra”, afirmó y subrayó que fueron “testigos preciosos de la bondad de la existencia humana” pese a la “crueldad de sus perseguidores”. Y lo hicieron, prosiguió, “sin armas, con la fuerza irresistible de la fe en Dios. Ellos han vencido el mal, es su preciosa herencia de fe”.

El cardenal Amato puso de manifiesto que los verdugos fueron olvidados, sin embargo, “las víctimas inocentes son recordadas”. Y citó a los nuevos beatos: Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, José Vega Riaño, Juan Antonio Pérez Mayo, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Justo Gil Pardo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Publio Rodríguez Moslares, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro Cotillo Fernández, José Guerra Andrés, Justo González Llorente, Serviliano Riaño Herrero, Pascual Aláez Medina, Daniel Gómez Lucas, Clemente Rodríguez Tejerina, Justo Fernández González, Ángel Francisco Bocos Hernando, Eleuterio Prado Villarroel y Marcelino Sánchez Fernández.

“A estos 22 oblatos se unión en un mismo acto de generoso testimonio a Cristo el fiel laico Cándido Castán San José, muy conocido en el pueblo de Pozuelo, por su claro testimonio católico”, añadió.

Dijo, asimismo, que “estos testigos constituyen un corazón de gloria para la Iglesia en la historia”. “Cuando el hombre arranca de su conciencia los mandamientos de Dios, rompe también de su corazón el bien. Perdiendo a Dios el hombre pierde también su unidad”.

Asimismo, explicó que “es posible” que nuestros mártires estuvieran preparados para el sacrificio supremo. El cardenal Amato aseguró que “todos los religiosos fueron detenidos sin proceso ni pruebas ni posibilidad de defenderse”. Por tanto, “es bueno no olvidar esta tragedia y tampoco olvidar la reacción de nuestros mártires a los gestos malvados de sus asesinos. Ellos respondieron rezando y perdonándoles y aceptando con fortaleza la muerte por amor a Jesús”. Y es que “los mártires nos enseñan que nuestro testimonio del Evangelio pasa no sólo por una vida virtuosa sino también, a veces, por el martirio”.

Leyó las palabras del Papa sobre los mártires que, “fieles a su vocación anunciaron constantemente el Evangelio y derramando su propia sangre dieron testimonio de su amor a Jesús y su Iglesia”. “Este es el mensaje que nos ofrecen los beatos. La sociedad no tiene necesidad de odio, de violencia y de división sino de amor, de perdón y de fraternidad”, añadió.

Concluyó invitando a imitar “la fortaleza de los mártires, la solidez de su fe, la inmensidad de su amor y la grandeza de su esperanza. Que demos testimonio de fe y verdad ante el mundo y ellos sean maestros de vida para sus hermanos oblatos y puedan fortalecer su amor a Cristo, su Iglesia y los misioneros de la nueva evangelización en todo el mundo”. “Que la Inmaculada nos ayude a celebrar la Navidad con corazón puro y santo”.

La eucaristía estuvo concelebrada por el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela; el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini; los arzobispos de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez; Valladolid, monseñor Ricardo Blázquez; y Pamplona, monseñor Francisco Pérez; los obispos de León, monseñor Julián López; Cádiz, monseñor Rafael Zornoza; Osma-Soria, monseñor Gerardo Melgar; Astorga, monseñor Camilo Lorenzo; Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Plá; y Málaga, monseñor Jesús E. Catalá; y los Obispos Auxiliares de Madrid, Mons. Fidel Herráez, monseñor César Franco, y monseñor Juan Antonio Martínez Camino, sj.

La ceremonia de beatificación coincide con el 150º de la muerte de San Eugenio de Mazenod, fundador de la congregación de Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI) a la que pertenecen los futuros nuevos beatos.

Es una crónica de ANÁLISIS DIGITAL

Día sexto:Una Oblación que atraviesa los mares

Posted on

DIA Sexto

S. Eugenio, Obispo de la segunda diócesis más grande de Francia, seguía siendo a la vez el superior general de los Oblatos, liderando a distancia el celo misionero de éstos. Los envía a Canadá, a Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Argelia, Sudáfrica y Ceilán. Sostiene su dinamismo con las cartas, con su constante y paterna solicitud, los impulsa a una total generosidad. Si se dejan tentar por el desaliento, porque no cosechan los frutos que esperan de su dedicación, como en el caso de los primeros misioneros de Sudáfrica ante los refractarios zulúes, los alienta para que no se echen atrás. “No debes desanimarte. Llegará un día en que la gracia misericordiosa de Dios producirá una especie de explosión y vuestra Iglesia africana quedará bien plantada”, escribía, poco antes de morir, al Beato José Gérard, Apóstol de Lesoto. Y esta “explosión de gracia” hizo subir a la Congregación, durante los últimos veinte años de la vida del Fundador, de 46 a 415 miembros. Esta explosión misionera prosigue hoy con la presencia de sus Oblatos en 67 naciones por los cinco continentes, contagiando a muchos laicos que se les “asocian”. La palabra clave en la vida de Eugenio es “oblación” y, a imitación de Jesucristo, la vivió en beneficio de los demás.
Para todos nosotros, San Eugenio puede ser una fuente de inspiración.
Leer el resto de esta entrada »

Día quinto : Oblación vivida a favor de la diócesis de Marsella

Posted on

DIA 5
Dia primero
Día Segundo
Día Tercero
Día Cuarto

En 1832 Eugenio es ordenado obispo y asume una nueva misión en su vida, que duraría 37 años. En 1837 el Papa le propone algo que él no deseaba: hacerse cargo de la diócesis de Marsella. Sin embargo esto se convertiría para él en una nueva oportunidad para vivir su oblación al servicio de la Iglesia, y se entregó a ella por completo. “Debo desvivirme por esta gente como un padre por sus hijos. Mi existencia, mi vida, todo mi ser deben consagrarse a esto, debo pensar sólo en su bien, con el solo temor de no haber hecho bastante por su bien, su santificación, sin más miras que las de buscar todos sus intereses espirituales y, en cierto modo, también los temporales. En una palabra, debo consumarme por ellos, estar dispuesto a sacrificar mi bienestar, mis deseos, el descanso, la vida misma por ellos”. Y a fe que lo hizo. Durante su pontificado, Marsella duplicó la población. El Obispo erigió y construyó más de 40 parroquias. Conocido por su cercanía con la gente, irradió la energía de su oblación acogiendo a diario a “su gente”, en su despacho por la mañana y en las visitas pastorales por la tarde, dando siempre la preferencia a los más pobres y abandonados. Fundó muchas obras religiosas y sociales para responder a las múltiples necesidades tanto espirituales como materiales de sus diocesanos. La diócesis, que había estado por años sin Pastor y a punto de ser suprimida, recobró una vida pujante.
Leer el resto de esta entrada »

Día Cuarto : Misión de Eugenio: revelar a los más abandonados qué son a los ojos de Dios

Posted on

DIA Cuarto

Día Primero
Día Segundo
Día Tercero

La Congregación surge bajo el impulso incontenible de enseñar a los cristianos quién es Jesucristo para revelar a todo ser humano su propia dignidad como hijo de Dios. Orientan su ministerio, con prioridad, a los más abandonados de la sociedad y de la Iglesia: los campesinos de Provenza, los recluidos en la cárcel, la juventud, presa fácil para la manipulación de los revolucionarios…
El Obispo de Digne, constatando la vida y acción de los Misioneros de Provenza, les pide que se hagan cargo del Santuario de Ntra. Sra. de Laus. Este santuario mariano estaba semiderruido y abandonado. El P. Tempier, primer superior de esta nueva comunidad, llevó consigo a los jóvenes Oblatos en formación. Esa comunidad vibrante se convierte en un centro de irradiación para toda la comarca. La muchedumbre acude numerosa y llena a rebosar aquel templo olvidado que, con la presencia oblata, se convierte en lugar privilegiado para encontrarse con Jesucristo Salvador.
El mismo fenómeno se repite en Marsella tras la misión de 1820. Eugenio plantó la Cruz de la misión en las ruinas de una iglesia, destruida durante la Revolución, y aquel templo se transformó en la “Iglesia del Calvario”. Miles y miles de marginados: obreros, inmigrantes, italianos sobre todo, se acercaban a las fuentes del Salvador. Cuando Eugenio inició este ministerio, acudían unos 6.000. A su muerte, sumaban más de 30.000.

Testimonio de los Mártires
Crece la animadversión contra los Oblatos por parte de los enemigos de la fe. El P. Pablo Fernández describe así: “Los Oblatos de Pozuelo eran muy apreciados y valorados por los creyentes, y convocados a asistir a reuniones y celebraciones religiosas, en las fiestas patronales, así como en otras solemnidades. También eran llamados para dar ejercicios espirituales. Esta buena fama entre los creyentes tenía como contra- posición la animadversión, por odio a la fe, de los grupos extremistas, anarquistas… Este clima se debía a que la comunidad de los Misioneros Oblatos era la que promovía la vida cristiana en todo el contorno de Pozuelo: Aravaca, Majadahonda y Húmera”

( Pausa… Oración para todos los días.Volver más arriba)

Dia Tercero: La oblación en comunidad atrae a otros

Posted on

DIA Tercero
Día primero
Día Segundo

“El celo ardiente por la salvación de los hombres” y la fuerza de la oblación fue lo que atrajo a otros a unirse a él. En la medida que su vida se convierte en irradiación del amor de Dios, en esa misma medida atrae a los demás. Basta pensar a los casi trescientos jóvenes que se reunían en torno a él dos veces por semana, a sus primeros misioneros que se unieron a él en 1815 para difundir el Evangelio por las aldeas de Provenza, a los jóvenes que a lo largo de los años se unirán a ellos para hacerse Oblatos. Hoy, en calidad de Santo canonizado, continúa siendo una fuente de inspiración para nosotros, nos lleva de la mano a esa fuente de energía que es el amor de Dios. Eugenio insistía siempre a sus Oblatos que, antes de anunciar a los demás “quién es Jesucristo”, tenían que identificarse con Él. La vocación de los Oblatos era llegar a ser “oblatos” en el pleno sentido de esta palabra tal como él la entendió y la vivió: “Oblato” cada uno personalmente y “Oblatos” en comunidad.

Testimonio de los Mártires
(Los expulsaron del convento) y, “siguiendo las indicaciones de los Superiores, cada uno buscó refugio en casas particulares de familiares o conocidos, permaneciendo en esa situación (de clandestinidad) hasta el mes de octubre de 1936. Durante ese tiempo, tanto el P. Esteban, como el P. Blanco y el P. José Vega, arriesgando sus propias vidas, procuraban visitar a los escolásticos en la clandestinidad, animándoles en su fidelidad y compromisos religiosos. Como hecho concreto, recuerdo haber oído al P. Porfirio que el día 12 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar, patrona del Escolasticado, se reunieron algunos de los Siervos de Dios, y que después de pasar varias horas en adoración al Santísimo, que clandestinamente guardaban, a la caída de la tarde comulgaron lo que habría de ser el Viático”. (Fortunato Alonso, OMI).
Otro testimonio: “Le pregunté (a mi hermano Clemente) cómo estaba de ánimo y me dijo: ‘Estamos en peligro y tememos que nos separen; juntos, nos damos ánimo unos a otros. Con todo, si hay que morir, estoy dispuesto, seguro de que Dios nos dará la fuerza que necesitamos para ser fieles’”(Josefa, religiosa de la Sagrada Familia de Burdeos)

(Pausa.. Oración para tosdos los días: Volver más arriba)

“El celo ardiente por la salvación de los hombres” y la fuerza de la oblación fue lo que atrajo a otros a unirse a él. En la medida que su vida se convierte en irradiación del amor de Dios, en esa misma medida atrae a los demás. Basta pensar a los casi trescientos jóvenes que se reunían en torno a él dos veces por semana, a sus primeros misioneros que se unieron a él en 1815 para difundir el Evangelio por las aldeas de Provenza, a los jóvenes que a lo largo de los años se unirán a ellos para hacerse Oblatos. Hoy, en calidad de Santo canonizado, continúa siendo una fuente de inspiración para nosotros, nos lleva de la mano a esa fuente de energía que es el amor de Dios. Eugenio insistía siempre a sus Oblatos que, antes de anunciar a los demás “quién es Jesucristo”, tenían que identificarse con Él. La vocación de los Oblatos era llegar a ser “oblatos” en el pleno sentido de esta palabra tal como él la entendió y la vivió: “Oblato” cada uno personalmente y “Oblatos” en comunidad.

Dia Segundo : La Oblación como opción radical por Dios

Posted on

DIA segundo

El joven Eugenio, carácter fogoso, pletórico de vida, que no sabe de medias tintas, a sus 25 años, tiene una intuición que dará pleno sentido a su vida. Un Viernes Santo, en la adoración de la Cruz, comprendió que Dios lo amaba inmensamente. Esta intuición fue como un imán que atraía hacia sí, como si fueran limaduras, todos los aspectos de su vida. Fue una gracia peculiar que cambiaría radicalmente el rumbo de su vida. Debía orientarla exclusivamente hacia su único fin: Dios. Esta toma de conciencia de saberse amado por Dios daba pleno sentido a todo.
Mirando a Jesucristo que lo ha dado todo por él, Eugenio, en lógica consecuencia, decide consagrarse totalmente a Dios. “Quiero vivir sólo por Ti” (Viernes Santo); “Todo por Dios” (en vísperas de su ordenación sacerdotal); “Ser todo para Dios y todo para todos” (notas de un retiro); quiere dedicarse a evangelizar para “servirlo sin reservas y consagrar mi vida a la difusión del Evangelio” (Jueves Santo, votos privados con el P. Tempier).

Leer el resto de esta entrada »

Seis Dias con los mártires

Posted on Actualizado enn

DISPUESTOS A DAR LA VIDA

“La Iglesia, preciada herencia que el Salvador adquirió con su preciosa sangre, ha sido en nuestros días atrozmente devastada. Esta querida Esposa del Hijo de Dios llora aterrorizada la vergonzosa defección de los hijos por ella engendrados.
“La consideración de estos males ha conmovido el corazón de algunos sacerdotes celosos de la gloria de Dios que aman entrañablemente a la Iglesia y están dispuestos a entregar su vida, si es preciso, por la salvación de las almas.
“¿Qué han de hacer los hombres apostólicos que desean seguir las huellas de Cristo,?
– Deben trabajar seriamente por ser santos,
– Deben renunciarse completamente a sí mismos,
– Deben (estar) dispuestos a sacrificar bienes, talentos, descanso, la propia persona y vida por amor a Jesucristo, servicio de la Iglesia y santificación de sus hermanos”.
Este es el ideal que S. Eugenio de Mazenod propone a sus Oblatos
“Al brillante y glorioso ejército de los mártires pertenecen no pocos cristianos españoles asesinados por odio a la fe en los años 1936-1939, por la inicua persecución desencadenada contra la Iglesia, contra sus miembros y sus instituciones. Con particular odio y ensa- ñamiento fueron perseguidos los obispos, los sacerdotes y los religiosos cuyo único “delito” era creer en Cristo, anunciar el Evangelio y llevar al pueblo por el camino de la salvación. (Juan Pablo II)
Leer el resto de esta entrada »